▪TDAH y los trastornos coexistentes▪

Es esencial determinar si hay otros trastornos psiquiátricos o físicos que afecten al niño que tiene ADHD-TDAH. Se debe incorporar un examen físico exhaustivo a una evaluación completa para el ADHD-TDAH. Como parte del proceso de diagnóstico, un profesional clínico de la salud debe decidir si un síntoma se relaciona con el ADHD-TDAH, con otro trastorno, o con ambos trastornos a la vez. Para algunos niños, la superposición de síntomas entre los distintos trastornos posibilita diagnósticos múltiples.

Con el uso de una combinación de cuestionarios sobre síntomas y entrevistas con el niño, los padres, maestros y otros, el profesional clínico de la salud determina si el niño exhibe los síntomas característicos de un trastorno. Además de hacer una lista de los síntomas, el profesional clínico de la salud también preguntará cuándo comenzaron, cuánto han durado, qué tan graves son y cómo afectan el funcionamiento día a día, así como si otros miembros de la familia han tenido o no estos síntomas. Como resultado de las preguntas, el profesional clínico de la salud puede determinar si el niño cumple con los criterios de diagnóstico del ADHD-TDAH o de otro trastorno coexistente.

¿Qué es la depresión y cómo se diagnostica?

Según el manual utilizado por los profesionales de la salud mental para diagnosticar los trastornos mentales (DSM-IV-TR, 2000), para diagnosticar la depresión debe detectarse un ánimo deprimido la mayor parte del día, o bien una reducción del interés o placer en las actividades.  Además, deben estar presentes al menos cuatro de los siguientes síntomas:

  • Aumento o pérdida de peso;
  • Insomnio o exceso de sueño;
  • Hiperexcitabilidad (más de la observada con el ADHD-TDAH);
  • Falta de motivación;
  • Fatiga o pérdida de energía;
  • Sensación de falta de importancia;
  • Falta de concentración; y
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.

Estos síntomas deben estar presentes durante al menos dos semanas, y representar un cambio a partir del funcionamiento previo, antes de que se pueda hacer un diagnóstico de depresión. Se debe tener en cuenta, sin embargo, que estos criterios para el diagnóstico de la depresión se basan en síntomas según se observan en los adultos, y que los niños podrían no exhibir la depresión de la misma manera. Los profesionales clínicos de la salud a menudo observan irritabilidad e hiperactividad como síntomas principales en los niños pequeños que sufren de depresión, por lo que se debe realizar una evaluación cuidadosa.

Tratamientos de la depresión

En cuanto la gravedad de los síntomas y la causa de la depresión se hayan establecido, el profesional clínico de la salud puede determinar un curso de acción adecuado. El tratamiento de la depresión en los niños generalmente involucra terapia. Además, podría ser útil usar medicamentos antidepresivos. La terapia consiste en hablar con un psiquiatra, consejero o profesional de la salud mental acerca de las cosas que estén ocurriendo en la vida y la familia de la persona. El objetivo de la terapia es reducir el sufrimiento y permitir que la persona retorne a un funcionamiento más normal. Entre las terapias utilizadas en los casos de depresión se encuentran la terapia conductual, la terapia cognitiva, la terapia interpersonal o familiar, o las intervenciones de salud mental basadas en la escuela. La terapia conductual se enfoca en conductas actuales y maneras de cambiarlas. La terapia cognitiva se enfoca en cambiar patrones de pensamiento y pensamientos negativos. La terapia interpersonal o familiar se enfoca en problemas y relaciones familiares actuales.

Si se determina que un niño también necesita medicamentos para la depresión, este paso sólo debería darse luego de sopesar todas las ventajas y desventajas de la terapia con antidepresivos. Si los padres no están seguros acerca de este tipo de tratamiento, podrían concluir que desean una segunda opinión antes de continuar y no deberían dudar de buscarla.

Actualmente, hay más de 20 antidepresivos disponibles para tratar esta afección.

Algunos antidepresivos no se recomiendan para niños menores de 18 años. Otros llevan una etiqueta negra de advertencia por el aumento en los pensamientos suicidas que se ha observado en algunos niños. Es importante supervisar de cerca a su hijo cuando comience a tomar cualquier medicamento. Los antidepresivos no son la excepción. Ante cualquier empeoramiento de los síntomas o surgimiento de otros nuevos, debe informar inmediatamente al médico que recetó el tratamiento. 

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